—¡He creado un monstruo! —exclamó el doctor Frankenstein, ufano. Había jugado a ser Dios y había ganado.
La alegría le duró hasta la mañana siguiente, cuando leyó la crítica:
“Se le ven las costuras.”
—¡He creado un monstruo! —exclamó el doctor Frankenstein, ufano. Había jugado a ser Dios y había ganado.
La alegría le duró hasta la mañana siguiente, cuando leyó la crítica:
“Se le ven las costuras.”
En casa del anticuario apareció la fina mujer, cuya cintura se cimbreaba en la luz. -¿Qué desea? ¿Me trae algún abanico? El […]
Era como si una luz entrara en una habitación verde.El océano ardía. Una fosforescencia blanca se agitaba como una bocanada de vapor […]
Al pasar junto a la cruz situada en las afueras del pueblo al que parece proteger de alguna sorpresa desagradable, Tiennette, la […]
Una extraña interrogante desvela mis sueños de octogenario y mis horas de vigilia. Sueños y voces que me adjudican mi condición de […]