EL HORIZONTE ARTIFICIAL-POEMA

Impulsado por el desafío de indicar la actitud del avión sin la luz de la referencia visual, el Horizonte Artificial acudió en generosa disposición en auxilio del valiente navegante de épocas trémulas, donde el vuelo de los aviones era una peligrosa aventura. Allí está recurriendo al ingenio griego un avioncito de elegantes líneas identificado con la letra omega. Para hacerlo más real estamparon un trasfondo bicolor simulando el universo integrador de la tierra y el cielo. Cuando el azul celeste del luminoso espacio sideral por el avioncito allí surcado, un provocado ascenso lo dirige hacia los límites del entendimiento humano. Y si el piloto lo quiere dimensionar con una leve inclinación de las alas, él tendrá una referencia de inclinación angular para certificar que el cielo es infinito. Mientras él está vivo, las densas nubes acariciarán la metálica estructura del avión y el rumbó será certero como la buena ventura de la vida.

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