El día 28 de Mayo del año 2006, el Papa Benedicto, sumo pontífice de la Iglesia Católica,
paseó entre los jardines de la ciudad que se llama, en lengua polaca, Oswiecim.
A cierta altura del paseo, el paisaje cambió.
En lengua alemana, la ciudad de Oswiecim se llama Auschwitz.
Y en Auschwitz, el Papa habló. Desde la fábrica de muertos más famosa del mundo, preguntó:
– Y Dios,¿donde estaba?
Y nadie le informó que Dios nunca había cambiado de domicilio.
Y preguntó:
– ¿Por qué Dios se quedó callado?
Y nadie le aclaró que quién se había quedado callada era la Iglesia, su Iglesia,
que en nombre De Dios hablaba.
Eduardo Galeano. «Los hijos de los días»