Brunete, verano de 1937, en plena batalla, un balazo parte el pecho
de Oliver Law.
Oliver era negro y rojo y obrero. Desde Chicago, se había venido
a pelear por la república española, en las filas de la Brigada Lincoln.
En la brigada , los negros no integran un regimiento aparte. Por primera
vez en la historia de los Estados Unidos, blancos y negros están mezclados.
Y por primera vez en la historia de los Estados Unidos, soldados blancos
han obedecido las órdenes de un comandante negro.
Un Comandante raro: cuando Oliver Law daba orden de ataque, no
contemplaba a sus hombres con prismáticos, sino que se levantaba
a pelear antes que ellos.
Pero raros son, al fin y al cabo, todos estos voluntarios de las
Brigadas Internacionales, que no combaten por ganar medallas, ni
por conquistar territorios, ni por capturar pozos de petroleo.
A veces , Oliver se preguntaba:
“ Si esta es una guerra entre blancos, y los blancos nos han
esclavizado durante siglos ¿que hago yo aquí’? ¿Que hago yo,
un negro, aquí?
Y se contestaba:
«- Hay que barrer a los fascistas.”
Y riendo agregaba, como si fuera chiste:
«_ Algunos de nosotros tendrán que morir haciendo este trabajo.”
Eduardo Galeano. Espejos. Una historia casi universal