LAS INGENIOSAS MÁQUINAS DE BRUNELLESCHI

El trabajo de Filippo Brunelleschi (1377-1445) en la catedral de Santa María del Fiore (Florencia) es una demostración perfecta del papel que jugaron el ingenio y la inventiva a la hora de desplegar la energía necesaria para cada circunstancia de un modo adecuado. Encontrar animales de tiro y trabajadores disponibles era fácil, pero el tamaño record de la cúpula de la catedral (41.5 m de diámetro interior, construida entre 1420-1436)), así como el método de construcción, sin ningún andamiaje entierra, que no tenían antecedentes, no hubieran sido posibles nunca sin las máquinas de Brunelleschi (Prager y Scaglia, 1970; King, 2000; Ricci, 2014). Estas máquinas fueron desmanteladas una vez terminada la construcción, pero afortunadamente su diseño aparece en Zibaldone  de Buonaccorso Ghiberti.

Incluían grúas de apoyo en tierra, grúas elevadoras, un polipasto reversible (sistema de poleas para izamiento y descenso), una grúa giratoria (giro de 360° montada en andamios y la estructura de la cúpula) utilizada para la construcción de la linterna, elaborados cabrestantes (winches) y, quizá la máquina más ingeniosa de todas, un posicionador de carga (que Brunelleschi no inventó, si bien llevó a cabo la idea a la perfección). Los materiales de la cúpula fueron subidos con un montacargas central de bueyes. Los ladrillos llegaban fácilmente a los albañiles que construían la estructura curva ascendente, pero los pesados bloques de piedra utilizados para las anillas de amarre (tie rings, cadenas estructurales) (necesarios para detener cualquier propagación de la estructura) no podían desplazarse hasta su emplazamiento definitivo –precisamente predeterminado- tirando o empujando: era necesario un posicionador de carga con dos grúas horizontales atornilladas y montadas en una barra vertical y un contrapeso.

Vaclav Smil: Energía y Civilización. Una Historia, 2024.

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