NACIONALISMO ¿Qué es una nación?

El concepto liberal de nación –entendida no como una comunidad basada en la raza o en la lengua, sino en la voluntad de unas gentes, cuyo origen étnico puede ser diverso pero que están dispuestos a continuar una obra común- fue expuesto por  Ernest Renán en una famosa conferencia de 1882:

“Una nación es una gran solidaridad, creada por el sentimiento de los sacrificios que se han hecho y de aquellos que se está dispuesto a hacer en el futuro. Presupone un pasado; pero se resume en el presente en un hecho tangible: el consentimiento, el deseo claramente expresado de continuar la vida en común. La existencia de la nación es un plebiscito de cada día, como la existencia de un individuo es una perpetua afirmación de la vida. […] Se me objetará que la secesión y el eventual hundimiento de naciones serían las consecuencias de un sistema que pone las viejas entidades orgánicas a merced de la voluntad de pueblos a menudo no ilustrados. Claramente en materias como ésta, ningún principio puede ser llevado al extremo. Las naciones no son eternas. Tuvieron un principio y probablemente tendrán un final. Probablemente serán reemplazadas por una confederación europea. Pero ésta no es la ley del siglo (XIX) en que vivimos. En el presente, la existencia de naciones es buena e incluso necesarias”.

Ernest Renán: (1823-1892) escritor e historiador francés. En del libro “Qué es una nación”  el autor ofrece una idea bien distinta del término de la que se venía aceptando, comúnmente, hasta entonces. Según Renan, más que los componentes raciales o hasta la existencia de un idioma propio, lo que verdaderamente distingue a unas naciones de otras es el hecho de haber vivido una historia común, tiempos felices y trágicos, así como la determinación de querer vivir nuevos acontecimientos de esa misma manera. La religión, la raza, el idioma, la cultura, la comunidad de intereses o el territorio donde se asienta («lo que se llama las fronteras naturales») quedan así en un segundo plano: “el hombre no es esclavo ni de su raza, ni de su lengua, ni de su religión, ni de los cursos de los ríos, ni de la dirección de las cadenas de montañas. Una gran agregación de hombres, sana de espíritu y cálida de corazón, [es lo que] crea una conciencia moral que se llama una nación”.

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