Abraham era un hombre bueno, una persona tan decente que su honestidad no merecía ser puesta en duda por nadie. Un día, de forma incomprensible, Dios tentó a Abraham y le dijo: “Toma a Isaac, tu único hijo, y ofrécemelo en holocausto”. Abraham subió a la montaña, ató a Isaac […]
Los mejores cuentos clásicos
El profe me ha dado una nota para mi madre. La he leído. Dice que necesita hablar con ella porque yo estoy mal. Se la he puesto en la mesilla, debajo del tazón lleno de leche que le dejé por la mañana. He metido en el microondas la tortilla congelada […]
Otro relato, recogido cerca de Oldengurg, en el Ducado de Holstein, trata de una dama que comía y bebía alegremente y tenía cuanto puede anhelar el corazón, y que deseó vivir para siempre. En los primeros cien años todo fue bien, pero después empezó a encogerse y arrugarse, hasta que […]
Nosotros, sus agradecidos contrarios, erigimos estaestatua a Apis, un boxeador considerado, que nicuando nos fajábamos nos hacía daño.-Lucilius, Epitafio de un boxeador Pasaban las nubes de tormenta con su gorgojo tronador dentro; pasaban sobre el cementerio, agrio y cuaresmal de luz morada. Altos cipreses, hemiciclos mortuorios, taxis en la […]
Sentados en el tren de la mañana, miramos por la ventanilla precisamente cuando pasamos por el barranco al que, hace quince años, cayó el grupo de colegiales con el que íbamos de excursión a la cascada, y pensamos en que nosotros nos salvamos pero los otros, sin embargo, están muertos […]
Le fui a quitar el hilo rojo que tenía sobre el hombro, como una culebrita. Sonrió y puso la mano para recogerlo de la mía. Muchas gracias, me dijo, muy amable, de dónde es usted. Y comenzamos una conversación entretenida, llena de vericuetos y anécdotas exóticas, porque los dos habíamos […]
Cuando despuntaba el alba, al igual que todos los días, caminaba penosamente y trastabillando llegaba por fin hasta el baño, que cada vez le parecía más lejano. Se miraba largo rato en el espejo y observaba abstraído su viejo semblante, ya seco, cursado de innumerables arrugas, un envejecimiento continuo y […]
Todos sabemos que la envidia es un vicio múltiple: engrandece y deforma el “yo”, al cotejarlo a menudo con los demás y extraer conclusiones que lo humillan. La piel del envidioso arde y hasta puede quemarse sola en el cotejo con las ventajas del otro; el envidioso vive para magnificar […]
Ya había cumplido once, pero se negaba a aceptar la realidad. No existen los Reyes. ¡Cómo que no! Yo he visto que se han bebido el agua y se han comido los mazapanes. El agua me la bebo yo, le decía Gerardo. Y yo los mazapanes, explicaba Carmen. La niña […]