Cuando la rapaza entró, cargada con el haz de leña que acababa de merodear en el monte del señor amo, el tío Clodio no levantó la cabeza, entregado a la ocupación de picar un cigarro, sirviéndose, en vez de navaja, de uña córnea color de ámbar oscuro, porque la había […]
Cuentos
Allá afuera en el agua helada, lejos de la costa, esperábamos todas las noches la llegada de la niebla, y la niebla llegaba, y aceitábamos la maquinaria de bronce, y encendíamos los faros de niebla en lo alto de la torre. Como dos pájaros en el cielo gris, McDunn y […]
Hace tiempo que el sol del domingo en la fábrica desierta me arrastra a una tristeza infantil. La misma que sentí en la quinta, a esa hora intemporal de las diez, cuando todo permanece silencioso y el zumbido de las abejas profundiza la quietud de las cosas. En esa hora, […]
Se habían conocido en la Cinemateca Pocitos a las tres de la tarde. La hora preferida de Ignacio para recorrer los anaqueles de videos en el silencio sacramental que eligen los cinéfilos en su lenta y meticulosa búsqueda, tan singularmente parecida al acto amoroso, tanto más disfrutable cuanto más paulatino […]
El mar como un vasto cristal azogado Refleja la lámina de un cielo de zinc; Lejanas bandadas de pájaros manchan El fondo bruñido de pálido gris. . . . . .El sol como un vidrio redondo y opaco Con paso de enfermo camina al cenit; El viento marino descansa en […]
A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la […]
Este poema se trata de una alegoría sobre el paso del tiempo. Desde el punto de vista formal, corresponde al género de la silva. Tiene nueve estrofas con rima consonante ABBA. El texto ha sido publicado en Soledades. Galerías. Otros poemas. Está en la sala familiar, sombría,y entre nosotros, el querido […]
Era un pueblo en el que vivían, frente a frente, un asceta y una prostituta. El asceta llevaba una vida de penitencia y rigor, apenas comiendo y durmiendo en una mísera choza. La mujer era visitada muy frecuentemente por hombres. Un día el asceta increpó a la prostituta: -¿Qué forma […]
Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sábelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel. No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca […]