Tenía ochenta y un años de edad. Se llamaba doña Cándida Raposa. Esa señora tenía el deseo irreprimible de vivir. El deseo se sustentaba cuando iba a pasar los días a una hacienda: la altitud, lo verde de los árboles, la lluvia, todo eso la acicateaba. Cuando oía a Liszt […]
Los mejores cuentos clásicos
Un cielo a mi medida arrojado sobre el lago Michigan; sobre la arena amarilla, algunos críos gritones botando pelotas; una o dos gaviotas, una madre criticona y yo huyendo de una ola y encontrando este mundo nublado y húmedo. Subí corriendo por la playa. Mamá me frotó con una esponjosa […]
A Toby le gusta ver pasar a la muchacha rubia por el patio. Levanta la cabeza y remueve un poco la cola, pero después se queda muy quieto, siguiendo con los ojos la fina sombra que a su vez va siguiendo a la muchacha rubia por las baldosas del patio. […]
La primera vez que vio la isla, Marini estaba cortésmente inclinado sobre los asientos de la izquierda, ajustando la mesa de plástico antes de instalar la bandeja del almuerzo. La pasajera lo había mirado varias veces mientras él iba y venía con revistas o vasos de whisky; Marini se demoraba […]
Esa mañana, la frontera crepuscular entre el sueño y la vigilia era romana: fuentes salpicando y calles estrechas con arcos. La dorada y pródiga ciudad de flores y piedra pulida por los años. A veces, en su semiinconsciencia, estaba otra vez en París, o entre escombros alemanes de guerra, o […]
Crecí entre rápidas mudanzas de un inquilinato a otro, y repentinas apariciones de un médico alto, probablemente encorvado, y de anteojos, que me palpaba el pecho con unos dedos largos y fríos, y me limpiaba, de la frente y el cuerpo, el sudor de la fiebre, y me miraba como […]
De las verdades más sencillas y fundamentales -dijo Anselm ya muy avanzada la noche-, a veces la vida nos prodiga las más originales demostraciones. Cuando conocí a Dunja Stegemann tenía yo veinte años y era el tipo perfecto de mentecato. Muy ocupado en refinarme, me hallaba todavía muy lejos de […]
Hay montones de chicas como Mildred, sin hogar, pero nunca sin techo… Generalmente, el techo de una habitación de hotel; a veces, el de un apartamento de soltero; el de la cabina de un yate, si hay suerte, o el de una tienda de campaña o una caravana. Estas chicas […]
Había sufrido una caída diez años antes, cuando pasaba unas vacaciones esquiando en Chamonix con su novio. La lesión tenía algo que ver con la espalda. Los médicos no pudieron encontrar nada, nadie veía nada anormal en su espalda; y, sin embargo, le dolía, decía ella. La realidad era que […]